lunes, 18 de mayo de 2015

La increible historia del ratón Speedy. IV parte.

Nos habíamos quedado en que todo iba como la seda, los dos Speedys se llevaban muy bien y no había ningun problema entre ellos, vamos, unos magnificos compañeros de piso.

Pero de repente, un día la cosa comenzó a cambiar.
Notamos un comportamiento extraño.

Uno de ellos se hizo más dominante y no dejaba al otro que se acercara, se distanciaron y cada uno empezó a hacer su vida independiente.

Pues una tarde vino una amiga a visitarnos, y cuando le enseñamos a los speedys nos soltó:
-"Anda mira! Si teneis una familia!"

Cuál fue nuestra sorpresa al ver como dentro de la casita había nada más y nada menos que 7 speedys bebé!!
Ay madre mía! La que se había liado! Y ahora que? No nos lo podiamos creer!


No se si lo vereis bien, pero ahí había 7 mini ratoncitos, que más la mamá y papá hacían nada menos que 9 bichos en casa!!
A mí me iba a dar algo.

Rápidamente tuvimos que comprar otra casa para el papá, ya que no podían vivir juntos, sabeis que se vuelven un poco caníbales... En fin, que nos lo tomamos con humor y fuimos a por otra casa.
Esta fue la que elegimos...
Se acabó el estrés de ser mordido por la que sabíamos que ahora era la chica de la casa!


Los pequeños fueron creciendo y cuando fueron un poquito mas mayores los llevamos al veterinario para que nos dijera quién era macho y quién hembra...


Eran 4 chicos y 3 chicas, así que una vez que se destetaron los separamos también, no queríamos llevarnos más sorpresas...

Con el tiempo se fueron haciendo mayores y buscaban su independencia, asi que algunos se fueron a estudiar al extranjero y otros (los más mimosos) se pillaron una casita pero cerca de la de mamá y papá, con lo que llegamos a tener una urba de cuatro casitas...

En esta foto todavia vivían juntos, y les encantaba dormir acurrucaditos! Aunque algunos cogían una postura que era de risa jajajajaja

En fin, ahora solo vive con nosotros uno de los hijos, Pirata (le llamamos así porque tiene un ojo cerrado, fruto de una pelea de hermanos). Los hermanos se fueron fuera, uno vive en Londres, otra en Paris, otro en Florencia, otro en Marbella, y las dos últimas chicas viven en San Francisco. El padre y la madre hicieron las paces y se fueron a vivir a La Toja (que dicen que hay un balneario que es una maravilla).

Pero lo mejor de esta increíble historia del ratón Speedy, es que aunque cada uno esté en una punta, todos los 27 de agosto se reunen y organizan una moraga en la playa, con sus espetos, su sangría y sus pipas, y no sabeis lo bien que se lo pasan.

Aunque lo increíble de verdad fue ver como de un ratón pequeñito pasamos a tener en casa una familia numerosa de Speedys. Y esto si que es verdad, pero verdad verdadera.

FIN


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